Para convocar al topo gigante ( I )

Una mujer fea, cuanto más fea mejor.
Una silla.
Una pared.
Un metro de cuerda.
Un reloj que no retrase.



Elija una mujer fea, cuanto más fea mejor e invítela a casa. Cójala por el cuello y bésela hasta quedarse sin aire. Preferiblemente contra la pared. Desnúdese. Rompa todos los espejos. Ate las manos a la espalda de la mujer que respira forzosamente. Preferiblemente contra la pared. Coloque una silla de espaldas a la mujer, y siéntese en ella con un reloj que no retrase. No mire atrás. Bajo ningún concepto mire atrás. Levántese cada tres minutos y medio, quite una prenda a la mujer. Solo una cada vez, y vuelva a besarla hasta quedarse sin aire. Siempre agarrándola por el cuello y preferiblemente contra la pared. Vuelva a su silla y siéntese para respirar. Espere los tres minutos y medio. Vuelva a atacar. Si la condescendencia no desciende sobre usted en forma de paloma, el topo gigante le dictará como acabar el trabajo.