
Si hubiera vivido un solo día más habría dado caza al topo gigante y hoy sería, además de un hombre vivo, un hombre ilustre. Así se lo dije y así lo cuento.
De haber vivido un día más, María Luisa me habría dicho que sí y yo no hubiese estacionado el coche en un paso a nivel sin barreras con Maria Luisa amordazada en el maletero.
De haber vivido un día más, -así se lo dije y así lo cuento- no hubiese calmado la sed como si fuera el ultimo día, y no habría degollado al señor Montero, dueño y señor de la taberna Montero, por haberse negado a servirme la penúltima.
Señor juez,-así se lo dije, así lo cuento- solo necesitaría un día más. Acaso cree usted, todavía, en mi incapacidad para convocarlo.
De haber vivido un día más, María Luisa me habría dicho que sí y yo no hubiese estacionado el coche en un paso a nivel sin barreras con Maria Luisa amordazada en el maletero.
De haber vivido un día más, -así se lo dije y así lo cuento- no hubiese calmado la sed como si fuera el ultimo día, y no habría degollado al señor Montero, dueño y señor de la taberna Montero, por haberse negado a servirme la penúltima.
Señor juez,-así se lo dije, así lo cuento- solo necesitaría un día más. Acaso cree usted, todavía, en mi incapacidad para convocarlo.