De César es la frase, no se añade noche a lo que nos hace sombra. Leo y releo lo que dice el César y sé que hay alguna idea que se me escapa. Simplemente ocurre. Cesár habla en claro, conocemos todas las palabras y se ve. Hay algo que falta.
El diccionario no aporta pista alguna. Las palabras son lo que parecen y sin saber porqué, uno siente el deseo de añadir noche a casi todo lo que conoce.
Luego viene la otra parte, y casi da miedo. De no ser por que no encaja con la primera, aunque sean piezas del mismo puzle. Pero no: lo que nos hace sombra ya no nos pertenece. No nos asusta. Por que de pertenecernos, de conocerla, y diga lo que diga el César quién podría evitar caer en la tentación de añadir noche a todo lo que nos hace sombra.